Leila, una envejeciente que me trató como su
hijo
En esta ocasión conocí a una envejeciente que fue al hogar por haber
entrado en una depresión y se encontraba sola. Me reservo su apellido para no
violar la Ley Hippa. Esta envejeciente de pelo rojizo estudió farmacia en la UPR y Mayagüez. Al yo indicarle mi interés en estudiar
veterinaria me asesoró sobre el Colegio de Mayaguez. Es una adulta mayor muy
inteligente y en Plenitud Dorada encontró
el hogar que no tenía. Tenemos en común ser
fanáticos de Pikachu y ella tiene un peluche de ese muñeco. Yo le regalé una
tarjeta y un adorno de Pikachu. Ella fue tan buena conmigo que me ofrecía de
sus glucerna y sus galletas. Con ella aprendí
que la soledad duele. Que al envejecer puede bajarte tu autoestima y considerarte
que no tienes valor. Que una alternativa al estar solo es un hogar ya que allí no
solo recibes alimento, también tienes el cuidado médico y la compañía que
necesitas. No tienes que perder tus facultades ni estar incapacitado para
determinar ir a un hogar. Esa una concepción errónea de mucha gente y mi amiga
envejeciente es ejemplo de ello. Gracias
Leila por todo tu amor y por tus enseñanzas sobre la importancia de estudiar y para
lograr mis metas!!!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario