lunes, 8 de febrero de 2016

Mis recomendaciones para el Programa de Servicio a la Comunidad

    El Hogar Plenitud Dorada es un excelente lugar para hacer horas comunitarias. Sugiero que sea incluido siempre en el listado de instituciones donde prestar el servicio. También sugiero que de forma compulsoria los estudiantes tengan que prestar servicio en un hogar de envejecientes. Muchos jóvenes que conozco no consideran al envejeciente y lo tratan de forma despectiva y burlona. Se debe fomentar el diálogo y la solidaridad intergeneracional entre los jóvenes y los envejecientes. Debemos ser solidarios y aprender  de la madurez y experiencia de estos. Si compartimos con ellos podemos llenar el vacío de la familia ausente. Nosotros podemos hacer una gran diferencia en sus vidas como ellos en la nuestra.   
Leila, una envejeciente que me trató como su hijo

        En esta ocasión conocí a una envejeciente que fue al hogar por haber entrado en una depresión y se encontraba sola. Me reservo su apellido para no violar la Ley Hippa. Esta envejeciente de pelo rojizo  estudió farmacia en la UPR y Mayagüez.  Al yo indicarle mi interés en estudiar veterinaria me asesoró sobre el Colegio de Mayaguez. Es una adulta mayor muy inteligente  y en Plenitud Dorada encontró el hogar que no tenía.  Tenemos en común ser fanáticos de Pikachu y ella tiene un peluche de ese muñeco. Yo le regalé una tarjeta  y un adorno de Pikachu.  Ella fue tan buena conmigo que me ofrecía de sus glucerna y sus galletas.  Con ella aprendí que la soledad duele. Que al envejecer puede bajarte tu autoestima y considerarte que no tienes valor. Que una alternativa al estar solo es un hogar ya que allí no solo recibes alimento, también tienes el cuidado médico y la compañía que necesitas. No tienes que perder tus facultades ni estar incapacitado para determinar ir a un hogar. Esa una concepción errónea de mucha gente y mi amiga envejeciente  es ejemplo de ello. Gracias Leila por todo tu amor y por tus enseñanzas sobre la importancia de estudiar y para lograr mis metas!!!
Cómo los envejecientes del Hogar Plenitud Dorada  han hecho posible que desarrolle  virtudes humanas y cristianas  influyendo en mi crecimiento espiritual

  Durante mi apostolado con mis amigos envejecientes  desarrollé virtudes humanas y cristianas. La atención que ofrecí fue una abierta, positiva y sin juicios de valor ni prejuicios. Me puse en su lugar. No me molesté si me gritaban o insultaban. Tampoco si me repetían lo mismo muchas veces. Los escuché con aprecio, consideración y nunca me dedique a oír su conversación por compromiso, sin identificarme con ellos. También  ayudé a aquellos cuyas sus habilidades motoras le han fallado. Los valores de amor al prójimo, servicio, tolerancia,  misericordia, respeto, entrega, paciencia, solidaridad, espiritualidad piedad, bondad y compromiso serio con Dios y mi apostolado  fueron desarrollados durante mi servicio al hogar.  Al hacer la voluntad de Dios con los envejecientes tal y como nos dice en su palabra  “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano.” Levitico 19:32.  Crecí  espiritualmente.

domingo, 7 de febrero de 2016

Las enseñanzas de los envejecientes  y mi responsabilidad con ellos

     Los envejecientes del Hogar Plenitud Dorada me han ensenado mucho sobre la vida. Con el paso de los años no solo viene el deterioro físico y mental en el ser humano, también se posee la sabiduría que solo la experiencia nos deja. Todos ellos han vivido distintas circunstancias: las guerras pasadas en las que participaron como soldados, el PR. de antes,  el matrimonio y la crianza de hijos. Algunos el abandono en la vejez, otros estar incapacitados y no poder valerse por sí mismos después de haber sido autosuficientes  y libres para actuar  y decidir. También están aquellos  desconectados de la realidad por el Alzheimer. De todos he aprendido. Sus enseñanzas para mi  han sido el ser fuerte, respetuoso, amar la patria, ser buen padre, luchar por mis convicciones y no rendirme. Tengo que cuidar mi salud  preventivamente para evitar  muchas enfermedades que llegan al ser envejeciente. Ser realista y entender que no siempre la familia está a tu lado en tu vejez, por eso debo prepararme por si me toca como le sucede a varios de ellos el vivir en un hogar y no recibir visita de mis conocidos o familiares. A ellos les demostré que no pueden perder la fe en la juventud. Hay  jóvenes como yo que los respetamos, valoramos y los consideramos una fuente de sabiduría. Mi responsabilidad con ellos fue el darle una visión distinta del joven de esta época, demostrarles que habemos adolescentes que respetamos y valoramos a los envejecientes. Que estamos dispuestos a  ayudarlos, darle compañía y afecto con paciencia y misericordia.  Que los valoramos y sabemos de los sacrificios que han hecho en su vida. Que nunca utilizaríamos despectivamente la palabra viejo. Que pensamos que son  un  ejemplo para las generaciones que los seguiremos y las venideras. Benditos  los envejecientes,  son un  divino tesoro para nosotros los jóvenes.!!!! 
El Alzheimer y como afecta al envejeciente

   Uno de los problemas de salud que afecta a los envejecientes  es el Alzheimer. Esta enfermedad cerebral causa problemas en la memoria, la forma de pensar, el carácter y la forma de comportarse. Es la forma más común de la demencia. Mi trabajo con los residentes del hogar que padecen de Alzheimer consistió en atenderlos, calmarlos y ayudarlos  a moverse. También los escuchaba y les daba paz. Entre los que tienen Alzheimer están  Marcelina, Blanca y Ñeca. Ellos están fuera de la realidad  e insultan, gritan, hacen ruidos y se ponen agresivos. Blanca se esconde objetos dentro de su ropa. También olvidan todo y dicen no haber recibido su alimento cuando eso no es correcto.  Con ellos fui paciente, comprensivo y tuve misericordia. Algún día cuando envejezca me gustaría si padezco de ese mal, que me trataran bien y que no pensaran que soy un estorbo. El envejeciente con esta condición,   como está perdiendo su memoria  está indefenso. Por eso  le ofrecí  el tiempo y la atención que muchas veces la familia  no la da. Es hora de apoyarlos ya que es cuando más nos necesitan. No podemos abandonar a esos  envejecientes que tanto le dieron  a su familia en esta etapa tan difícil y triste.

sábado, 6 de febrero de 2016

Dios bendice al dador alegre, la bendición inesperada gracias  al  encuentro con  mi nueva mascota, mi gatito Junie
   Durante mis horas comunitarias del mes de Enero conocí a quien hoy día es mi mascota, Junie. Junie es un gato de cuatro meses color blanco, negro y gris que vivía en la parte de atrás del hogar. Había llegado allí de la calle y los empleados lo alimentaban con la comida que sobraba. Desde que lo vi, Junie vino donde mi buscando amor. Yo se lo ofrecí y comencé a tomarle afecto. Luego Sonia, la encargada de mis horas comunitarias en el hogar  y otro  personal,  me sugirieron que lo adoptara. Tan pronto obtuve el permiso de mi familia, traje a Junie a mi hogar. Lo llevé al veterinario y ahora es parte de nosotros. Al adoptar a Junie he seguido los principios de Dios que nos exige no abusar de los animales que están abandonados y darles amor. Estoy convencido de que regresé al hogar nuevamente porque Dios me tenía una nueva mascota a la cual cuido y mimo cada día. Dios me premió por ser un dador alegre.


Trabajo Realizado en el Hogar Plenitud Dorada
    El trabajo que realicé en el hogar estaba relacionado con el bienestar de los envejecientes. Les serví el desayuno, almuerzo y merienda.  Limpié las mesas donde comen y limpié  las bandejas donde se les sirve la comida. Busqué objetos en el segundo piso que fueran necesarios, como el televisor que bajé al primer piso para una de las envejecientes llamada Aurora.  También boté  la basura. Recogí  la ropa, sábanas, colchas etc. que se estaban secando y las guardé. Además ayudaba a los envejecientes a moverse por el hogar. Les di cariño, conversación y los escuché. Aprendí de ellos quienes son fuente de sabiduría y su experiencia en la vida es valiosa. La única dificultad que siempre he tenido es no poderle tomar fotos a los envejecientes ya que puedo violarle su privacidad y sus familiares pueden oponerse a que su imagen este en el blog.


El Hogar Plenitud Dorada

   El Hogar Plenitud Dorada es un asilo privado donde se respira paz y amor  fraternal. El edificio tiene dos pisos y es muy amplio. Allí los envejecientes no solo cuentan con su habitación, también tienen espacio para recibir sus alimentos, ver televisión o simplemente estar sentados o conversar junto a otros habitantes del lugar. Cuentan con ascensor para aquellos envejecientes que tienen dificultad para caminar o están en silla de ruedas. El objetivo de esa entidad es proveer los servicios de hogar y cuido a envejecientes que no cuentan con familiares que puedan hacerse cargo de ellos o no puedan cuidarlos porque padezcan de enfermedades como el Alzheimer o el Cáncer. Cada cuidadora del hogar atiende un grupo de pacientes y es responsable de ellos. Cada paciente tiene su atención particular, pero el denominador común es su alegría al recibir el amor y atención de aquellos que como yo le dedicamos tiempo de calidad y a su vez crecemos espiritualmente al así hacerlo.
Introducción

Este año seleccioné nuevamente el Hogar Plenitud Dorada para realizar mi apostolado de horas comunitarias. Ese centro está localizado en la Urbanización Club Manor de Río Piedras. Decidí  acudir al hogar a pesar de que mi tío Juan Rivas, me iba a  facilitar el realizar las horas comunitarias en una clínica veterinaria ya que mi sueño es dedicarme a esa profesión. No obstante, regresé al hogar ya que sabía que esperaban los acompañara nuevamente y  me llena espiritualmente el poder ayudar a los envejecientes. En  junio de 2015 perdí a mi abuelo Samuel y en diciembre estuve a punto de perder a mi abuelo Tony. Ellos han sido ejemplos importantes  en mi vida  y  compartiendo con mis abuelos  he aprendido a  entender y valorar a los  envejecientes como merecen. Por eso, entendí que mi labor comunitaria debía continuar dedicándosela a mis envejecientes del Hogar Plenitud Dorada quienes tanto necesitan una mano amiga que los asista, escuche y comprenda sin criticarlos. Esa persona que los apoya con paciencia y misericordia soy yo.