lunes, 8 de febrero de 2016

Cómo los envejecientes del Hogar Plenitud Dorada  han hecho posible que desarrolle  virtudes humanas y cristianas  influyendo en mi crecimiento espiritual

  Durante mi apostolado con mis amigos envejecientes  desarrollé virtudes humanas y cristianas. La atención que ofrecí fue una abierta, positiva y sin juicios de valor ni prejuicios. Me puse en su lugar. No me molesté si me gritaban o insultaban. Tampoco si me repetían lo mismo muchas veces. Los escuché con aprecio, consideración y nunca me dedique a oír su conversación por compromiso, sin identificarme con ellos. También  ayudé a aquellos cuyas sus habilidades motoras le han fallado. Los valores de amor al prójimo, servicio, tolerancia,  misericordia, respeto, entrega, paciencia, solidaridad, espiritualidad piedad, bondad y compromiso serio con Dios y mi apostolado  fueron desarrollados durante mi servicio al hogar.  Al hacer la voluntad de Dios con los envejecientes tal y como nos dice en su palabra  “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano.” Levitico 19:32.  Crecí  espiritualmente.

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