Cómo los envejecientes del Hogar Plenitud
Dorada han hecho posible que
desarrolle virtudes humanas y
cristianas influyendo en mi crecimiento
espiritual
Durante
mi apostolado con mis amigos envejecientes desarrollé virtudes humanas y cristianas. La
atención que ofrecí fue una abierta, positiva y sin juicios de valor ni
prejuicios. Me puse en su lugar. No me molesté si me gritaban o insultaban.
Tampoco si me repetían lo mismo muchas veces. Los escuché con aprecio,
consideración y nunca me dedique a oír su conversación por compromiso, sin
identificarme con ellos. También ayudé a
aquellos cuyas sus habilidades motoras le han fallado. Los valores de amor al
prójimo, servicio, tolerancia,
misericordia, respeto, entrega, paciencia, solidaridad, espiritualidad
piedad, bondad y compromiso serio con Dios y mi apostolado fueron desarrollados durante mi servicio al
hogar. Al hacer la voluntad de Dios con
los envejecientes tal y como nos dice en su palabra “Delante de las canas te levantarás, y honrarás
el rostro del anciano.” Levitico 19:32. Crecí espiritualmente.
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