martes, 9 de febrero de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
Mis recomendaciones para el Programa de
Servicio a la Comunidad
El
Hogar Plenitud Dorada es un excelente lugar para hacer horas comunitarias. Sugiero
que sea incluido siempre en el listado de instituciones donde prestar el
servicio. También sugiero que de forma compulsoria los estudiantes tengan que
prestar servicio en un hogar de envejecientes. Muchos jóvenes que conozco no
consideran al envejeciente y lo tratan de forma despectiva y burlona. Se debe
fomentar el diálogo y la solidaridad intergeneracional entre los jóvenes y los
envejecientes. Debemos ser solidarios y aprender de la madurez y experiencia de estos. Si
compartimos con ellos podemos llenar el vacío de la familia ausente. Nosotros
podemos hacer una gran diferencia en sus vidas como ellos en la nuestra.
Leila, una envejeciente que me trató como su
hijo
En esta ocasión conocí a una envejeciente que fue al hogar por haber
entrado en una depresión y se encontraba sola. Me reservo su apellido para no
violar la Ley Hippa. Esta envejeciente de pelo rojizo estudió farmacia en la UPR y Mayagüez. Al yo indicarle mi interés en estudiar
veterinaria me asesoró sobre el Colegio de Mayaguez. Es una adulta mayor muy
inteligente y en Plenitud Dorada encontró
el hogar que no tenía. Tenemos en común ser
fanáticos de Pikachu y ella tiene un peluche de ese muñeco. Yo le regalé una
tarjeta y un adorno de Pikachu. Ella fue tan buena conmigo que me ofrecía de
sus glucerna y sus galletas. Con ella aprendí
que la soledad duele. Que al envejecer puede bajarte tu autoestima y considerarte
que no tienes valor. Que una alternativa al estar solo es un hogar ya que allí no
solo recibes alimento, también tienes el cuidado médico y la compañía que
necesitas. No tienes que perder tus facultades ni estar incapacitado para
determinar ir a un hogar. Esa una concepción errónea de mucha gente y mi amiga
envejeciente es ejemplo de ello. Gracias
Leila por todo tu amor y por tus enseñanzas sobre la importancia de estudiar y para
lograr mis metas!!!
Cómo los envejecientes del Hogar Plenitud
Dorada han hecho posible que
desarrolle virtudes humanas y
cristianas influyendo en mi crecimiento
espiritual
Durante
mi apostolado con mis amigos envejecientes desarrollé virtudes humanas y cristianas. La
atención que ofrecí fue una abierta, positiva y sin juicios de valor ni
prejuicios. Me puse en su lugar. No me molesté si me gritaban o insultaban.
Tampoco si me repetían lo mismo muchas veces. Los escuché con aprecio,
consideración y nunca me dedique a oír su conversación por compromiso, sin
identificarme con ellos. También ayudé a
aquellos cuyas sus habilidades motoras le han fallado. Los valores de amor al
prójimo, servicio, tolerancia,
misericordia, respeto, entrega, paciencia, solidaridad, espiritualidad
piedad, bondad y compromiso serio con Dios y mi apostolado fueron desarrollados durante mi servicio al
hogar. Al hacer la voluntad de Dios con
los envejecientes tal y como nos dice en su palabra “Delante de las canas te levantarás, y honrarás
el rostro del anciano.” Levitico 19:32. Crecí espiritualmente.
domingo, 7 de febrero de 2016
Las enseñanzas de los envejecientes y mi responsabilidad con ellos
Los
envejecientes del Hogar Plenitud Dorada me han ensenado mucho sobre la vida. Con
el paso de los años no solo viene el deterioro físico y mental en el ser
humano, también se posee la sabiduría que solo la experiencia nos deja. Todos
ellos han vivido distintas circunstancias: las guerras pasadas en las que
participaron como soldados, el PR. de antes,
el matrimonio y la crianza de hijos. Algunos el abandono en la vejez,
otros estar incapacitados y no poder valerse por sí mismos después de haber
sido autosuficientes y libres para
actuar y decidir. También están aquellos desconectados de la realidad por el Alzheimer.
De todos he aprendido. Sus enseñanzas para mi han sido el ser fuerte, respetuoso, amar la
patria, ser buen padre, luchar por mis convicciones y no rendirme. Tengo que
cuidar mi salud preventivamente para
evitar muchas enfermedades que llegan al
ser envejeciente. Ser realista y entender que no siempre la familia está a tu
lado en tu vejez, por eso debo prepararme por si me toca como le sucede a
varios de ellos el vivir en un hogar y no recibir visita de mis conocidos o
familiares. A ellos les demostré que no pueden perder la fe en la juventud. Hay
jóvenes como yo que los respetamos,
valoramos y los consideramos una fuente de sabiduría. Mi responsabilidad con
ellos fue el darle una visión distinta del joven de esta época, demostrarles
que habemos adolescentes que respetamos y valoramos a los envejecientes. Que estamos
dispuestos a ayudarlos, darle compañía y
afecto con paciencia y misericordia. Que
los valoramos y sabemos de los sacrificios que han hecho en su vida. Que nunca utilizaríamos
despectivamente la palabra viejo. Que pensamos que son un
ejemplo para las generaciones que los seguiremos y las venideras.
Benditos los envejecientes, son un divino tesoro para nosotros los jóvenes.!!!!
El Alzheimer y como afecta al envejeciente
Uno de los problemas de salud que afecta a los
envejecientes es el Alzheimer. Esta
enfermedad cerebral causa problemas en la memoria, la forma de pensar, el
carácter y la forma de comportarse. Es la forma más común de la demencia. Mi
trabajo con los residentes del hogar que padecen de Alzheimer consistió en
atenderlos, calmarlos y ayudarlos a
moverse. También los escuchaba y les daba paz. Entre los que tienen Alzheimer
están Marcelina, Blanca y Ñeca. Ellos
están fuera de la realidad e insultan, gritan,
hacen ruidos y se ponen agresivos. Blanca se esconde objetos dentro de su ropa.
También olvidan todo y dicen no haber recibido su alimento cuando eso no es
correcto. Con ellos fui paciente,
comprensivo y tuve misericordia. Algún día cuando envejezca me gustaría si
padezco de ese mal, que me trataran bien y que no pensaran que soy un estorbo.
El envejeciente con esta condición, como está perdiendo su memoria está indefenso. Por eso le ofrecí
el tiempo y la atención que muchas veces la familia no la da. Es hora de apoyarlos ya que es
cuando más nos necesitan. No podemos abandonar a esos envejecientes que tanto le dieron a su familia en esta etapa tan difícil y
triste.
sábado, 6 de febrero de 2016
Dios bendice al dador alegre, la bendición inesperada
gracias al encuentro con mi nueva mascota, mi gatito Junie
Durante mis horas comunitarias del mes de Enero conocí a quien hoy día es
mi mascota, Junie. Junie es un gato de cuatro meses color blanco, negro y gris
que vivía en la parte de atrás del hogar. Había llegado allí de la calle y los
empleados lo alimentaban con la comida que sobraba. Desde que lo vi, Junie vino
donde mi buscando amor. Yo se lo ofrecí y comencé a tomarle afecto. Luego Sonia,
la encargada de mis horas comunitarias en el hogar y otro personal, me sugirieron que lo adoptara. Tan pronto
obtuve el permiso de mi familia, traje a Junie a mi hogar. Lo llevé al veterinario
y ahora es parte de nosotros. Al adoptar a Junie he seguido los principios de
Dios que nos exige no abusar de los animales que están abandonados y darles
amor. Estoy convencido de que regresé al hogar nuevamente porque Dios me tenía
una nueva mascota a la cual cuido y mimo cada día. Dios me premió por ser un
dador alegre.
Trabajo Realizado en el Hogar Plenitud Dorada
El
trabajo que realicé en el hogar estaba relacionado con el bienestar de los
envejecientes. Les serví el desayuno, almuerzo y merienda. Limpié las mesas donde comen y limpié las bandejas donde se les sirve la comida. Busqué
objetos en el segundo piso que fueran necesarios, como el televisor que bajé al
primer piso para una de las envejecientes llamada Aurora. También boté la basura. Recogí la ropa, sábanas, colchas etc. que se estaban
secando y las guardé. Además ayudaba a los envejecientes a moverse por el
hogar. Les di cariño, conversación y los escuché. Aprendí de ellos quienes son
fuente de sabiduría y su experiencia en la vida es valiosa. La única dificultad
que siempre he tenido es no poderle tomar fotos a los envejecientes ya que
puedo violarle su privacidad y sus familiares pueden oponerse a que su imagen
este en el blog.
El Hogar Plenitud Dorada
El
Hogar Plenitud Dorada es un asilo privado donde se respira paz y amor fraternal. El edificio tiene dos pisos y es
muy amplio. Allí los envejecientes no solo cuentan con su habitación, también tienen
espacio para recibir sus alimentos, ver televisión o simplemente estar sentados
o conversar junto a otros habitantes del lugar. Cuentan con ascensor para
aquellos envejecientes que tienen dificultad para caminar o están en silla de
ruedas. El objetivo de esa entidad es proveer los servicios de hogar y cuido a
envejecientes que no cuentan con familiares que puedan hacerse cargo de ellos o
no puedan cuidarlos porque padezcan de enfermedades como el Alzheimer o el Cáncer.
Cada cuidadora del hogar atiende un grupo de pacientes y es responsable de
ellos. Cada paciente tiene su atención particular, pero el denominador común es
su alegría al recibir el amor y atención de aquellos que como yo le dedicamos
tiempo de calidad y a su vez crecemos espiritualmente al así hacerlo.
Introducción
Este año seleccioné nuevamente el Hogar
Plenitud Dorada para realizar mi apostolado de horas comunitarias. Ese centro está
localizado en la Urbanización Club Manor de Río Piedras. Decidí acudir al hogar a pesar de que mi tío Juan
Rivas, me iba a facilitar el realizar
las horas comunitarias en una clínica veterinaria ya que mi sueño es dedicarme
a esa profesión. No obstante, regresé al hogar ya que sabía que esperaban los acompañara
nuevamente y me llena espiritualmente el
poder ayudar a los envejecientes. En junio de 2015 perdí a mi abuelo Samuel y en
diciembre estuve a punto de perder a mi abuelo Tony. Ellos han sido ejemplos
importantes en mi vida y
compartiendo con mis abuelos he
aprendido a entender y valorar a los envejecientes como merecen. Por eso, entendí que
mi labor comunitaria debía continuar dedicándosela a mis envejecientes del
Hogar Plenitud Dorada quienes tanto necesitan una mano amiga que los asista, escuche
y comprenda sin criticarlos. Esa persona que los apoya con paciencia y
misericordia soy yo.
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