domingo, 7 de febrero de 2016

Las enseñanzas de los envejecientes  y mi responsabilidad con ellos

     Los envejecientes del Hogar Plenitud Dorada me han ensenado mucho sobre la vida. Con el paso de los años no solo viene el deterioro físico y mental en el ser humano, también se posee la sabiduría que solo la experiencia nos deja. Todos ellos han vivido distintas circunstancias: las guerras pasadas en las que participaron como soldados, el PR. de antes,  el matrimonio y la crianza de hijos. Algunos el abandono en la vejez, otros estar incapacitados y no poder valerse por sí mismos después de haber sido autosuficientes  y libres para actuar  y decidir. También están aquellos  desconectados de la realidad por el Alzheimer. De todos he aprendido. Sus enseñanzas para mi  han sido el ser fuerte, respetuoso, amar la patria, ser buen padre, luchar por mis convicciones y no rendirme. Tengo que cuidar mi salud  preventivamente para evitar  muchas enfermedades que llegan al ser envejeciente. Ser realista y entender que no siempre la familia está a tu lado en tu vejez, por eso debo prepararme por si me toca como le sucede a varios de ellos el vivir en un hogar y no recibir visita de mis conocidos o familiares. A ellos les demostré que no pueden perder la fe en la juventud. Hay  jóvenes como yo que los respetamos, valoramos y los consideramos una fuente de sabiduría. Mi responsabilidad con ellos fue el darle una visión distinta del joven de esta época, demostrarles que habemos adolescentes que respetamos y valoramos a los envejecientes. Que estamos dispuestos a  ayudarlos, darle compañía y afecto con paciencia y misericordia.  Que los valoramos y sabemos de los sacrificios que han hecho en su vida. Que nunca utilizaríamos despectivamente la palabra viejo. Que pensamos que son  un  ejemplo para las generaciones que los seguiremos y las venideras. Benditos  los envejecientes,  son un  divino tesoro para nosotros los jóvenes.!!!! 

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